Este sábado es el día del Yoga y Tandil se enciende en una noche de transformación colectiva

Este sábado a las 18 horas, la Casa del Bicentenario (Avenida Actis 1991) se convierte en el epicentro de un latido único. Llega la segunda celebración en Tandil del Día Internacional del Yoga, un encuentro absolutamente gratuito que la ciudad de las sierras no se puede permitir mirar de reojo. La premisa es tan simple como sagrada: encontrarse bajo el lema del año, «el yoga como herramienta de unión, conciencia, bienestar y transformación colectiva».
No es solo una fecha en el almanaque; es el eco de una tradición de cinco mil años que nació en los textos védicos de la India, llegó a la ONU en 2015 de la mano de Narendra Modi y este sábado se hace carne en nuestro suelo. La cita convoca a superar las cien almas del año pasado, transformando el espacio en un puerto de diálogo donde distintas disciplinas y expresiones artísticas conversan sobre un mismo eje: la unidad del ser.
La vibración arranca temprano. De 18 a 18.30 horas, la recepción será un encuentro sensorial: aromaterapia con Mariana Bartís, trazos artísticos compartidos con Belén Beade, tarot evolutivo junto a Paola Rodríguez y el mapa del cuerpo en la reflexología de Marcela Larregui. Una vez abierta la ceremonia, la grilla es un despliegue de pura sensibilidad holística. Habrá canto de mantras y sonidos de cuencos con Antonia Brivio, las coordenadas de la bioenergética explicadas por la propia Paola Rodríguez, y la mística de la Danza Khala Yoga encarnada por Vanesa Viharati. La experiencia se profundiza con una clase de Yoga para el amor incondicional guiada por Julián Arroyo, y la potencia de una performance sobre una deidad hindú a cargo de Maximiliano Biset, que interpelará lo femenino y lo masculino en el cuerpo.
Todo el espectáculo cuenta, además, con el respaldo fundamental de Sadeva Dharmanath, fundador de la Escuela de Natha Yoga.
En la foto de este artículo, las cantantes Antonia Brivio y Julieta de la Canal —cuya música también vestirá la jornada— anticipan la belleza estética del encuentro. La conducción del barco estará en manos de la docente Victoria Rodríguez Lodi (directora del Club del Yoga y el Bienestar) y del licenciado Alejandro Latorre, buscando hilvanar los hechizos yóguicos con calidez poética.
El registro eterno quedará en el ojo fotográfico de Belén Esponda y la magia digital de Gianella Tommasi en redes. La entrada no cuesta un peso, habrá numerosos sorteos gratuitos para el público y se invita a la comunidad a sellar este acto de unión colaborando con un alimento no perecedero para el Banco de Alimentos Tandil.
Como bien enseñaba el maestro B.K.S. Iyengar, una de las voces más profundas de esta disciplina: «El yoga no nos aleja de la realidad o de las responsabilidades de la vida cotidiana, sino que pone con firmeza y resolución nuestros pies en el suelo de la experiencia. No duplicamos nuestras vidas; las unificamos». Este sábado, Tandil tiene la chance de frenar el vértigo, respirar hondo y ser parte del todo.



























