Parque Lezama: el cine que nos habla desde un banco y la huella impecable de Julio Varela

Por Alejandro Latorre
Hay algo en el ritual de cruzar el umbral de la calle Yrigoyen 662 que trasciende el simple hecho de ver una película. El Espacio INCAA UNICEN no es solo una sala; es un refugio de resistencia cultural donde el tiempo parece detenerse para darnos permiso de pensar. Esta semana, la cartelera nos regala “Parque Lezama”, la esperada transposición cinematográfica que Juan José Campanella hace de su propio éxito teatral, y la cita se siente como un abrazo necesario en estos tiempos de vértigo.
La película, protagonizada por la dupla inoxidable de Luis Brandoni y Eduardo Blanco, nos sienta en un banco de plaza para ser testigos de una amistad improbable. Allí, entre el humor ácido y la melancolía, dos hombres mayores discuten sobre política, el futuro y esa vejez que se empeña en llegar sin permiso. Es una historia que, al igual que los adoquines de nuestra ciudad, tiene esa solidez de lo que está hecho para durar.
Pero ver cine en esta sala de la Universidad Nacional del Centro tiene un condimento extra, una memoria emotiva que nos lleva directo a la figura de Julio Varela. Imposible no recordar a ese trabajador nodocente que, durante décadas, fue el guardián de la linterna mágica en esta casa. Julio no solo proyectaba films; educaba el ojo y el alma de los espectadores. Con su compromiso silencioso, Varela fue un artesano del buen gusto, alguien que entendió que el cine es, ante todo, una herramienta de formación ciudadana y sensibilidad social.
Hoy, cuando las luces se apagan para que arranque la magia de Campanella, flota en el aire esa herencia de Varela. Es el mismo espíritu de aquel Tandil Cine que ayudó a forjar y que hoy nos permite disfrutar de estrenos nacionales con la calidad que nuestra comunidad merece.
Información para el espectador:
Lugar: Espacio INCAA UNICEN (Centro Cultural Universitario, Yrigoyen 662).
Película: “Parque Lezama” de Juan José Campanella.
Entradas: Se adquieren en la boletería de la sala. Se recomienda consultar los horarios vigentes en las redes oficiales del espacio.
Asistir a la sala INCAA es, al fin y al cabo, un homenaje a la identidad tandilense. Porque como bien nos enseñó Julio Varela, el cine se mira con los ojos, pero se siente con la historia que llevamos puesta






























