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Todo Sierve en el Museo Damaso Arce

Entrar al mundo artístico de Edgardo Rodríguez significa acceder a un sistema auto suficiente en términos estéticos y de sustentabilidad.
Porque, si bien todo lo que vemos en el abigarrado espacio de la casona de Belgrano donde funciona su “fabrica” de objetos, pinturas y esculturas, tiene un pasado en la vida real, el artista ha torcido el rumbo del deterioro y el abandono y lo ha vuelto arte. Productos finales de un meticuloso modelo de reciclado, esas materias primas que han sido otra cosa, muchas veces deshechos y desperdicios, son capturados por Rodríguez que las construye, las ilumina y las hace súbditas del reino de su imaginación.
Una monarquía que se basa en los ojos de su mente y que solo intenta dominar al imparable ejército de la basura, de lo que sirve los humanos comunes y corrientes pero que formaran una legión poderosa cuando se someten a los dictados de sus ideas y sus conceptos.
También hay algo de magia. Esta forma de arte la requiere porque, claro está, que el reino de Edgardo nada tiene que ver con alguna forma de gobierno real sino con los modelados en los cuentos infantiles. Siempre hay un rey de un reino soñado, que libra batallas inventadas y que tiene un castillo. Que conquista espacios de felicidad y trata de llevar alegría a su gente. Como en esas fantasías, el lugar parece inaccesible hasta que la hospitalidad de su dueño es pródiga de encantos. Traspasar la puerta es, como se ha dicho, un pasaje. Un modo de reconocimiento de las muchas maneras que tiene Rodríguez de concebir su que hacer artístico.
La obra puede visitarse hasta el 13 de Agosto.
En vacaciones de invierno te esperamos de martes a viernes de 14 a 19 horas, sábados y domingos de 15 a 19 horas.





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